.
Artículos Destacados

PSICONEUROINMUNOENDOCRINOLOGIA

Es mi enfoque terapéutico holístico que integra el saber de varias especialidades que se complementan para dar una respuesta coherente a la fisiología y fisiopatología de los fundamentos biológicos de la psiquis.

El cerebro participa en el comportamiento de los pensamientos y experiencias socioculturales, donde toda emoción neurológicamente desde el hipocampo a la corteza y centros subcorticales al hipotálamo ponen en movimiento un armonioso malabarismo psicológico, neurológico y hormonal que llamamos psiconeuroendocrinología.

El sistema inmunitario es sensible a los receptores neuronales que captan información y responden a sentimientos, estados de ánimo, etc. Seleccionados previamente por el ”hipotálamo” que sería el director de la orquesta dentro del sistema desde el punto de vista funcional. En el sistema nervioso central el hipotálamo está relacionado específicamente con el funcionamiento visceral y endocrino que responde a las diferentes motivaciones y conductas emocionales.

Por el hipotálamo transitan las vías nerviosas del sistema endocrino periférico, relacionando íntimamente el cerebro a la glándula hipófisis anterior conformando el sistema neuroendocrino y el sistema vegetativo que conforman una unidad orgánica funcional que aseguran la armonía del equilibrio humano. El hipotálamo es el centro de las motivaciones y de las necesidades instintivas como el hambre, la sed, etc.

El hipotálamo ejerce un papel preponderante en el “estrés”, asegurando un equilibrio de muestro medio interno cuando cualquier noxa externa o interna trata de alterarlo, considerando todas estas defensas que se ponen en juego para lograr lo que llamamos “síndrome general de adaptación”, descripta hace muchos años por el Dr. Selye donde el organismo ante una situación externa reacciona a través del hipotálamo dando una respuesta veloz denominada “reacción de alarma” manifiesta por un mecanismo neurovegetativo simpático de defensa, (alerta, aumento de latidos cardíacos y de la frecuencia respiratoria, vasoconstricción periférica, mayor aporte de sangre al corazón, pulmones, aumento del tono, contracción y fuerza de los músculos esqueléticos, etc.) Es decir prepara al organismo para la defensa o la huida.

Si la agresión continúa, sobreviene una segunda fase llamada “Reacción de resistencia” produciendo una acción neuroendocrina, donde se eleva la producción de ACTH (hormona adenocortcotropina), que estimula la corteza de la glándula suprarrenal para producir hormonas que conservan y mantienen la energía para vencer al agente estresante. Si esta ocurre todo vuelve a la normalidad. De ocurrir lo contrario, disminuyen las defensas, con la aparición de enfermedades de la adaptación, o la muerte.

Esta fase de “agotamiento” se produce por pérdida de los recursos defensivos, por debilitamiento de algunos órganos y factores neurales, humorales y hormonales donde el hipotálamo actúa como desencadenante y energizante del estado afectivo que influye en las manifestaciones somáticas como el estremecimiento y el aumento de la frecuencia cardíaca que responden a sentimientos como el amor, el odio, miedos o furias.

El hipotálamo impone un biorritmo como protagonista y rector en la relación inmunitaria neurolinfoide. Actúa como un reloj biológico en su relación con la glándula pineal, regido por los cambios de luz y la producción de melatonina máxima durante la noche que induce al sueño.

Hoy se conoce la inervación vegetativa del hipotálamo y los órganos linfoides vinculados con el sistema inmunitario como el timo, bazo y ganglios linfáticos. A su vez el timo ejecuta la producción inmunológica y evolución de los timocitos resultantes de las células T y B. Además en el bazo y los ganglios linfáticos se produce la fagocitosis y la inmunidad específica humoral o celular a través de las células macrófagas, linfocitos y células plasmáticas.
Las lesiones del hipotálamo anterior deprimen la actividad inmunitaria de producción de anticuerpos, con trastornos neurovegetativos, humorales, hormonales. Toda esta comprensión científica es base para la elaboración terapéutica general y sobre todo con “APITOXINA” que estimula y armoniza el eje hipotálamo hipófisis suprarrenal produciendo un estímulo neurohormonal, homeostático, revitalizando y armonizando todo nuestro sistema inmunológico para controlar y prevenir todas las enfermedades autoinmunes y para neoplásicas.

La información del cerebro se trasmite por el impulso nervioso que puede ser excitatorio o inhibitorio, lo realizan los neurotransmisores y neuromediadores que actúan entre una neurona y otra, produciendo modificaciones tanto en la primera como en la segunda neurona.

Las neuronas se vinculan entre sí por el contacto entre sus prolongaciones, denominadas sinapsis en el lugar de contacto. Las neuronas no están fusionadas o unidas, hay una contigüidad entre ellas y son muy sensibles a la falta de aporte de oxígeno y glucosa.

Entre las sinapsis para que se transmita el impulso nervioso hay mediadores químicos llamados neurotransmisores. A su vez el impulso a distancia produce secreción endocrina a través de las hormonas que son sustancias peptídico, proteica o lipídica que a su vez las glándulas de secreción internas la vuelcan al torrente sanguíneo y ejercen estas hormonas a distancia por interacción con sus receptores específicos efectos celulares o tisulares. La palabra hormona proviene del griego y significa “yo promuevo”. Son sintetizadas por las células del sistema inmune regulando el crecimiento, desarrollo y diferenciación de las distintas células inmunes como así también en la repuesta inmunológica.

Los neurotransmisores son aminoácidos o péptidos que actúan sobre receptores específicos neuronales y no neuronales produciendo variados efectos en donde la “Apitoxina” o el Veneno de Abejas ( agrego) actúa estimulando, regulando y armonizando el impulso nervioso para que la producción de hormonas a distancia produzca una homeostasis de todo el sistema neurovegetativo y endocrino que favorece siempre produciendo de ésta manera un equilibrio del sistema de inmunidad y por lo tanto la prevención y tratamiento de todas las enfermedades autoinmunes, displacias y paraneoplasias, etc.

Dentro de los neurotransmisores más comunes resaltaremos a las catecolaminas que incluyen a la dopamina, noradrenalina, serotonina, la acetilcolina, el ácido gamma-aminobutérico, los aminoácidos excitatorios y el óxido nítrico.

Filo y antogénicamente las hormonas son muy anteriores a los neurotransmisores y antes de la aparición de estos últimos, desempeñaban muchas de sus funciones.

El sistema inmune, su principal función es la discriminación entre lo propio y lo ajeno. El sistema inmune y el sistema nervioso son los dos únicos sistemas del organismo con capacidad de memoria y aprendizaje de sus funciones. El sistema inmune puede considerarse como un sexto sentido por su capacidad de recibir, procesar y enviar información al SNC.


El SNC y endocrino tiene influencia sobre el inmune, está demostrada por la presencia de receptores en leucocitos y órganos linfáticos para variar hormonas, factores hipotalámicos y distintos péptidos. Además, el timo es un órgano linfático, capaz de metabolizar esteroides sexuales. Es de destacar la interrelación por la inervación mediante neurotransmisores a todos los órganos inmunes. Esto explica que la acción hormonal pueda producir cambios inmunológicos y que el sistema inmune pueda, a su vez, originar modificaciones endocrinológicas.

Así se conforma y se interrelaciona el sistema psiconeuroinmunoendocrino, que es el responsables de las respuestas adaptativas e integrativas desde el medio y hacia el medio. Todas las vías que forman el sistema se interrelacionan permanentemente. La alteración de algunas de ellas produce una alteración de todo el sistema.

El sistema nervioso y el sistema endocrino tienen el mismo origen embriológico. Es por eso que la producción de una misma hormona polipeptídica o asteroidea por células del cerebro y del ovario pueden actuar indistintamente como neurotransmisores u hormonas. Estos dos sistemas, junto con el inmune, actúan permanentemente comprometidos para lograr el mantenimiento de la salud. Su desregulación produce enfermedad que se puede manifestar en el plano físico o psicológico. Una mínima alteración afecta todo el sistema.

Solo un enfoque global y la integración de conocimientos permiten comprender los finos mecanismos de las patologías de los enfermos y su prevención.

La psiconeuroinmunoendocrinología es un nuevo enfoque terapéutico de la medicina que estudia como están relacionados los cuatro sistemas de control y regulatorios que tiene el organismo humano: el psicológico, el neurológico, el inmunológico y el endocrinológico.

La comunicación de sus componentes se realiza por diferentes tipos de señalización molecular donde el psíquico-neurológico está representado por los neurotransmisores; el inmunológico por las interleuquinas y el endocrinológico por las hormonas.

Hoy se sabe, por haberse comprobado científicamente que cada uno de los componentes que conforman la PNIE, se interrelaciona con los otros, o sobre sí mismo logrando la automodulación. A su vez es importante destacar los protagonistas de estas comunicaciones entre los diferentes sistemas que están íntimamente interconectados por los representantes elocuentes que son las citoquinas, neuropéptidos, neurotransmisores y hormonas pudiendo actuar o ser sintetizados en cualquiera de los tres sistemas representados por el cerebro, hipófisis, tejidos glandulares y células del sistema inmune, que tiene a su vez receptores específicos para las diferentes sustancias biológicas, que permite la interrelación de los subsistemas y sistemas de comunicación entre las diferentes partes del organismo para lograr la elocuencia coherente entre ellos, en lo que respecta a las comunicaciones e interconexión lográndose de esta manera un funcionamiento armónico total en permanente interconexión. Logra el sistema respuestas de adaptación e integración como lo hace también la Apitoxina o el Veneno de Abejas (agrego) con sus componentes químicos como son los polipéptidos (apamina, melitina, minimina) y enzimas como la FOSFOLIPASA A y FOSFOLIPASA B y los otros componentes de la fórmula química del veneno de abejas. Estimulan y modulan el funcionamiento del sistema, sobre todo el eje neurohormonal del hipotálamo, hipofiso, suprarrenal y el sistema inmunológico movilizando fuerzas y efectos protectrices del organismo en la prevención y tratamiento de todas las enfermedades autoinmunes y paraneuroplácicas.

La Apitoxina o Veneno de Abejas (agrego) es un activo agente inmunológico y de comprobado efecto preventivo y curativo, comprobado perfectamente … … …

Extraído desde Internet para los amigos y socios de ACHIA: Gentileza de G.Salfate V.

 

 

ACHIA. Asociación Chilena de Apiterapeutas.